La internacional melancólica en Montevideo: unha cidade espectacular para un éxito sorprendente

Na súa particular conquista de América La internacional melancólica non cesa de deslocar pulsos. Os aplausos son dese calibre. E non satisfeitos coa atención do respectábel nas horas de actuación, aínda se atreven a publicar o seu particular diario de paiasos:
“Genial el público, que aplaudió con alegría. Genial el Espacio Guambia, donde actuamos: un cabaret de verdad, un lujo en cualquier ciudad (ya nos gustaría en Valencia, ese otro tercer mundo, tener algo así). Genial la gente. Geniales los actores. Genial Signo (Natalia, Néstor y Walter), la organización que lo arriesgó todo para que la IM pudiera introducir ilegalmente en el Uruguay su cabaret poético, político y barato.
Montevideo es como un mini Buenos Aires, pero en bonito. Hay que ir a Montevideo. Lo único tonto de la ciudad es que no dejan fumar en los bares, que es como no dejar follar en los hoteles. A los hoteles se va a dormir, y punto. Así es la izquierda, supongo.
En Uruguay tienen el primer gobierno de izquierdas de toda su historia. Todo el mundo tiene que pasar por ahí, es como la adolescencia. Ya crecerán. Casi todo el mundo crece.
Pero creo que hemos averiguado la razón de la prohibición del tabaco. La idea es disciplinar a la población. A la izquierda le gusta mucho la disciplina; todo igual para todos, y al que salga con algo diferente lo regañamos, lo ninguneamos o lo prohibimos: esa tendencia totalitaria que siempre se esconde debajo de la sonrisa, del talante, del buen rollito.
A la derecha también le gusta la disciplina. Pero lo subliman todo con el ejército—con tanto soldadito guapo y bien uniformado—luego lo demás es pura especulación inmobiliaria.
Así que la cosa es disciplinar a la ciudadanía, y con el personal consumidor ya disciplinado, la idea es crear una economía viable. Aunque a la izquierda esto de la economía siempre le sabe a poco. Por eso la disciplina siempre tiene que ver con lo personal. Luego, con una gente bien dispuesta y una economía funcional, viene lo bueno: ¡crear un país! Sospechamos que el fin de todo esto es crear un país en Uruguay.
Lo malo es que así se eliminan todas las ventajas posmodernas de vivir en un país que no lo es. Por eso, la IM propone que se pongan en contacto con Ugarte, que anda en todas esas movidas, llenas de ventajas, de vivir en países que no lo son.”

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Alfredo Ferreiro nasceu na Corunha em 1969. Estudou Filologia Hispânica e iniciou-se na Teoria da literatura. É membro da Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega e da Associaçom Galega da Língua. Tem participado desde 90 em inúmeros recitais de poesia e colaborado em revistas galegas e portuguesas, entre elas Anto e Saudade, sob a direção de António José Queiroz. Na atualidade é membro do Grupo Surrealista Galego. Como crítico tem colaborado em publicações periódicas impressas como A Nosa Terra, @narquista (revista dos ateneus libertários galegos), Protexta (suplemento literário de Tempos Novos), Dorna e Grial, para além de em diversos projetos digitais. De 2008 a 2014 dirigiu, junto com Táti Mancebo, a plataforma de blogues Blogaliza. Desde 2006 é asíduo dos meios eletrónicos, em que se dedica à divulgação da literatura e do pensamento crítico. Atualmente colabora no jornais Praza Pública e Sermos Galiza. A inícios de 2014 fundou, junto com Táti Mancebo e Ramiro Torres, a revista digital de artes e letras Palavra comum, dirigida ao âmbito lusófono. Desde outubro de 2015 é coodenador do Certame Manuel Murguía de Narracións Breves de Arteixo.